Cultura Cervecera

Cerveza sin lúpulo, ¿es posible?


El aroma y el sabor característico de la cerveza se lo debemos al lúpulo, uno de los ingredientes más relevantes en la preparación de esta cerveza. Sin embargo, y a pesar de lo que muchos creen, es posible crear cerveza sin lúpulo y obtener un resultado espectacular.

La gran pregunta en el mundo cervecero moderno es si es posible crear una cerveza sin lúpulo. En realidad, la historia nos ha demostrado que no solo es posible, sino que también es más común de lo que podríamos pensar.

El lúpulo es una planta amarga que se agrega a la preparación de la cerveza antes de la fermentación de la mezcla. Esta flor es el ingrediente que contrasta el sabor de la malta y hace que la cerveza tenga ese ligero toque amargo, además, dependiendo de la variedad del lúpulo utilizado será la responsable del olor de la bebida.

Desde que en el siglo VIII, el lúpulo comenzó a ser un ingrediente en la receta de la cerveza, esta planta se convirtió en la clave de la bebida que conocemos hoy en día. Por esta razón, la costumbre de la cerveza sin lúpulo se fue perdiendo y hoy en día se podría llegar a pensar que sin este ingrediente la cerveza no podría existir. Pero la realidad es otra.

Gruit, cervezas sin lúpulo

No se puede afirmar que la cerveza sin lúpulo haya dejado de existir en algún momento. Diversos eventos históricos que causaron la escasez de esta planta o los supuestos efectos afrodisíacos condenados por la iglesia católica hicieron que muchos cerveceros mantuvieran viva la producción de este estilo de cerveza.

Sin embargo, la popularidad de este tipo de bebidas no tomó relevancia hasta la aparición de las cervezas gruit.

A principios de los noventa, las cerveceras buscaban ampliar su gama de productos y decidieron regresar a esas antiguas plantas que siglos antes del lúpulo habían conformado a la cerveza. Así nació, o mejor dicho "reapareció", el estilo gruit, las cervezas sin lúpulo que gracias a el despegue de las cervezas artesanales, cada día toman más popularidad.

A pesar de no tener lúpulo, las cervezas gruit no pierden ese toque amargo que todos amamos, pues utilizan una mezcla de hierbas aromáticas como la brecina, el toronjil y la camomila para darle ese nivel de amagor necesario para contrastar la malta.

Generalmente el IBU de las cervezas sin lúpulo es mucho menor al de las bebidas tradicionales, por lo que este estilo es perfecto para aquellos que prefieren una cerveza menos amarga o simplemente para aquellos que estén dispuestos a probar algo diferente a lo que ya conocen.