Cultura Cervecera

¿Por qué la luz afecta a la cerveza?


Una de las “maldiciones” que pueden caer sobre las cervezas que nos vamos a tomar es que se “calienten” o se “quemen”. Estamos acostumbrados a la cerveza fría y refrescante, de modo que un cerveza tibia es de las cosas menos apreciadas en la vida. Para evitar que esto suceda es necesario conocer la causa que provoca el sabor y olor desagradables.

La razón por la que el sabor de esta bebida cambia no se debe a cambios bruscos en la temperatura. El verdadero enemigo es la luz, ya que acelera el proceso de oxidación, es por ello que se dice que la cerveza se quema. Se han hecho estudios que han demostrado que el calor no influye en la modificación del sabor de una cerveza y tampoco importa si se calienta y se vuelve a enfriar. Si no hay luz de por medio, la cerveza está a salvo. La radiación ultravioleta, es decir, la luz solar, hace que el lúpulo se degrade y genere moléculas de sulfuro. A este fenómeno se le conoce como degradación química y es irreversible. Una vez que los rayos de sol penetraron en la bebida es demasiado tarde.

Cuando se detectó este problema, la solución fue utilizar botellas de color oscuro, como ámbar, café o verde, para filtrar los rayos solares, así como latas, que inhiben por completo el paso de la luz. Por otro lado, la oxidación no sólo afecta el sabor de la cerveza, también el olor del lúpulo se transforma en un aroma desagradable .

Es por ello que en vez de darle prioridad a una temperatura baja para conservar la cerveza, mejor tomemos en cuenta que se encuentre en un envase oscuro y que contemos con un lugar donde no lleguen los rayos solares.