Cultura Cervecera

Por qué la cerveza también es un alimento


La cerveza es un alimento o al menos eso es lo que se ha encontrado en recientes estudios gracias a sus nutrientes producto de la cebada.

La cerveza es 90 por ciento agua y 10% disfrute proveniente de la cebada malteada que, además de ser el cereal que hace posible que nuestros tarros se llenen esta deliciosa bebida, aporta nutrientes. Pero, eso sí. En la cantidad ingerida está la magia o el meollo del asunto. Según la prestigiosa Clínica Mayo el consumo moderado de cerveza es de unos 355 mililitros al día. 

En temas de alimentación esta bebida se considera como un carbohidrato que además de aportarle 140 calorías al cuerpo le proporciona minerales como calcio, magnesio, fósforo y potasio. 

Según la Fundación Española de la Nutrición contiene vitaminas principalmente del grupo B como la niacina, los folatos o la vitamina B12. Esta última es vital en varias funciones del organismo, especialmente en el sistema nervioso, por lo que su presencia es benéfica para combatir el estrés y la depresión. Otra buena noticia es que, al tener fibra soluble ayuda a controlar el estreñimiento.

Tal como sucede con el vino y otras bebidas fermentadas, la cerveza contiene tiene polifenoles gracias al lúpulo y la cebada usados en su elaboración. Estas sustancias retrasan el envejecimiento celular y son antioxidantes.

Además, revistas científicas como Science Direct afirman que un consumo responsable de cerveza se asocia con un menor índice de enfermedades cardiovasculares pues eleva el colesterol bueno. Pero el balance es necesario: si se te pasan las copas –o en este caso, los tarros– el beneficio se transformará en todo lo contrario. 

 Para las mujeres, la cerveza aporta algo adicional: sus fitoestrógenos naturales –que, en estructura química se parecen a los estrógenos naturales– ayudan a retardar la aparición de los síntomas de la menopausia.