Cultura Cervecera

¿Qué es la fermentación espontánea?


Dentro de la fabricación de cerveza, la fermentación espontánea fue el primer proceso que se utilizó históricamente, ello quiere decir que las cervezas que consumimos en la actualidad son producto de una extensa experimentación que siempre tuvo como base este proceso.

La levadura

La levadura es un microorganismo vivo compuesto de ciertos hongos unicelulares que son capaces de fermentar el cuerpo de la cerveza formado de agua, malta o cereales y lúpulo. Esta fue descubierta hasta 1860 por Louis Pasteur cuando estudiaba los procesos de fermentación de la cerveza.

Hay dos tipos de levadura empleados en la producción de cerveza hoy en día, que se generan dependiendo la altura y la temperatura dentro del proceso de fermentación: las de alta fermentación se conocen como “ale” y las de baja fermentación son “lager”.

Cerveza sin levadura agregada

La cerveza de fermentación espontánea no contienen levaduras agregadas, puesto que su proceso de fermentación se genera de manera natural, tanto por los organismos que existen en el aire, como los que contienen los elementos del cuerpo de la cerveza así, adquiere levaduras de manera natural, y puede tardar meses o años en terminar su proceso de fermentación.

La fermentación espontánea afecta en el aroma y sabor ya que la cerveza no pasa por un proceso de maduración en la fermentación, sino que se explotan los componentes con los que se generan las mezclas. Por ello es uno de los procesos más utilizados en la fabricación de cervezas artesanales, puesto que permite resaltar los sabores generados mediante la experimentación de distintos elementos orgánicos.

A este tipo de cervezas se les conoce como “lámbicas”, término que hace referencia a la región de Lembeek en Bélgica, lugar donde nació el proceso, y su característica principal es la presencia de fuertes tonalidades ácidas y afrutadas.